El Tarantin Digital
Páginas web para emprendedores latinos. Las hace un emprendedor, no una agencia. Todo está en esta página—no hace falta una reunión para averiguar el precio.
$149 USD · una vez
Una página que te presenta bien: quién eres, qué vendes y un botón de WhatsApp que funciona.
$349 USD · una vez
Varias secciones, catálogo o servicios, formulario que te llega al correo, y fotos trabajadas.
$699 USD · una vez
Lo que tu negocio necesite de verdad: pedidos, precios que se actualizan solos, dos idiomas, SEO.
Si tu negocio está en Colombia o Venezuela, el precio no es ese. Hay tarifa solidaria—alrededor de 40% menos. Ganar en bolívares o en pesos y pagar en dólares no es lo mismo, y eso se respeta.
$19 USD al mes
Una página no es un archivo que se entrega y ya. Es un servicio que tiene que amanecer funcionando todos los días. Eso es esto:
Un ejemplo real de por qué existe. La página de Los Fuegos muestra sus precios en bolívares usando la tasa del BCV, y esa tasa se actualiza sola todos los días. El día que ese servicio cambie o se caiga, alguien tiene que sentarse a arreglarlo. No pagas por una página quieta—pagas porque mañana sigue funcionando.
Se cobra por adelantado, mes a mes, y se puede parar cuando quieras. Sin contrato de permanencia.
Lo compras tú, a tu nombre—yo te digo cuál y dónde, lo conecto y lo administro. Es tuyo, no mío. Si un día te vas, te lo llevas.
Logo, colores, tipografías y mini-manual. Y antes de eso, lo que casi nadie hace: revisar si el nombre te sirve. El Tarantin tuvo una “Sal Acacia” que hubo que eliminar—en Colombia la acacia se asocia a lo que se toma para purgarse. Bonito en el papel, muerto en la calle. Eso se descubre antes, no después de mandar a imprimir.
Tu página existe, pero solo entra quien tenga el código. Se lo das a quien tú quieras y ya. Sirve para la lista de precios de mayorista, la carpeta de un cliente, o un catálogo que no quieres que ande suelto por Google. El bloqueo corre en el servidor: no se salta viendo el código fuente.
Un botón cambia toda la página de español a inglés. Un solo enlace, no dos páginas. Y si mandas el enlace ya en inglés, así le abre a quien lo reciba. Si tu cliente es bilingüe—o tú vendes en dos países—esto deja de ser un lujo.
Para una persona, no para un negocio. Tu currículum como página web y como PDF, en español e inglés, con tus certificados verificables de un clic. El PDF sale con texto de verdad—que es lo que leen los filtros automáticos de los portales de empleo antes de que lo vea un humano. Ejemplo: el mío.
Publicaciones y correos para que la página no sea lo único que se mueve.
Carta de 100 platos que arma el pedido y lo manda por WhatsApp con nombre, hora y modalidad. Precios en bolívares con la tasa del BCV al día, aviso de abierto o cerrado en vivo, y sus 236 reseñas de Google a la vista. Publicada y encontrable en Google.
Ver la página →Catálogo de 52 productos con precios, para dejar de mandar la lista por mensaje uno por uno.
Ver la página →Página en español e italiano, con identidad de marca completa y su manual en PDF. Con su propio dominio, lucibien.com.
Ver la página →Bilingüe, con sus fotos reales y los testimonios de sus clientas—en la voz de ellas, no en la nuestra.
Ver la página →Seis servicios explicados con claridad y un formulario para que el cliente llegue con el caso ya contado.
Ver la página →Presencia limpia y formulario de contacto, para un negocio que vivía solo en redes.
Ver la página →Arriba digo ocho y aquí muestro seis. Los otros dos están en proceso y sus dueños todavía no quieren aparecer — cuando quieran, aparecen. Es su decisión, no la mía.
Me cuentas de tu negocio. Gratis, y sin compromiso de nada.
Te muestro la página armada con tus datos y la afinamos hasta que suene como tú.
La apruebas tú. Ahí se cobra el trabajo, no antes.
Queda viva en internet y arranca el plan mensual.
La Audición es una conversación. De ahí, verte tu página armada—El Ensayo—suele ser cosa de días, no de meses. Lo que manda el reloj no soy yo: es qué tan rápido me pasas las fotos, los precios y los textos. Los que llegan con eso listo salen rápido.
No. Me cuentas de tu negocio por WhatsApp, escrito o en nota de voz, como te quede más fácil. Yo armo. Y si mañana cambia un precio o un horario, me escribes y yo lo cambio—eso ya viene incluido en el plan mensual. No te voy a dejar con un panel que tengas que aprender a manejar.
No pagas. El Concierto es justamente ese punto: la página se cobra cuando tú la apruebas, no antes. Ves primero, decides después. Y si la apruebas y con el tiempo prefieres irte, más abajo está escrito exactamente qué te llevas y cuánto cuesta.
Lo pongo por escrito porque casi nadie lo dice, y es justo saberlo antes de empezar.
Te llevas lo tuyo. Los archivos de tu página, los archivos de tu marca si pagaste la identidad, y tu dominio—que siempre estuvo a tu nombre. Más una guía corta para alojarla por tu cuenta, gratis.
Se cobra una sola vez, entre $40 y $80 USD, por el trabajo de empaquetarte todo. Nada más. Sin candados y sin mala cara.
La razón es simple y es interesada: un cliente que se va contento me recomienda. Uno que se siente amarrado, no.
Me llamo Gustavo Sayago. Antes de esto tuve un restaurante, y hoy fabrico sazonadores naturales: patente de invención concedida (Resolución 9826) y registro sanitario INVIMA (RSA-0036622-2025).
Lo digo por una sola razón: sé lo que es sacar un registro, pelearse con un proveedor y cuadrar un precio para que dé. No te voy a hablar de “presencia digital”. Te voy a preguntar cuánto te cuesta hacer lo que vendes y a quién se lo vendes.
La primera conversación no cuesta nada y no compromete a nada.
¿Prefieres no escribir ahora? Déjame tus datos en La Audición y yo te escribo.